TODOS.
Pareciera que el Presidente de Nicaragua se hubiera revistido de todo el cinismo del mundo cuando al promover reformas a la Consitutición Política de Nicaragua en la Asamblea Nacional, pregunta que ¿Cuál es el miedo a la reelección?
Al igual que los niños que no desean escuchar algo que no les conviene que se tapan las orejas y gritan cualquier galimatía, el Comandante en los casi diez meses de gobierno, ha cerrado el entendimiento a la grita de la población que no está de acuerdo con su estilo de gobernar. Ha sido infructuoso el constante levantar de calendarios para hacerle ver al mandatario que ya no estamos en los años ochenta y que no puede echar marcha atrás en el tiempo.
Si más del 64% votaría inmediatamente para que este señor abandone en este mismo instante el Gobierno, cómo puede pensar que el pueblo lo desea para que se entronice en el poder, sólo para alcanzar su sueño de ser un nuevo Fidel Castro o de perdida un nuevo Chávez, que desean seguir gobernando desde la tumba.
Sería muy sano que el Señor Ortega y su esposa, se quitaran por un instante las manos de las orejas y escucharan lo que desea el pueblo y no lo que gritan a coro sus marionetas de los CPC.
jueves, 1 de noviembre de 2007
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