sábado, 3 de noviembre de 2007

Todo es posible en la Dimensión Desconocida

En el canal de Turner que pasa películas y series de antaño, de vez en cuando tenemos la oportunidad de disfrutar de aquella famosa serie de los años sesenta llamada La Dimensión Desconocida, que nos ilustraba sobre la posibilidad de que a veces ocurran cosas inverosímiles pero que en esa dimensión son claramente posibles. Cuando vemos lo que ocurre en nuestro sufrido país, pensamos en que si por alguna razón, el destino nos condenó a vivir en esta dimensión por los siglos de los siglos.

Si usted no lo cree, puede ilustrarse perfectamente con el caso del Procurador de los Derechos Humanos. Como una clara demostración de poder, el sandinismo movió su aplanadora para que fuese electo en ese cargo a una persona que reúne todos los méritos para nunca optar a ese puesto. Militante de ese partido desde luego, tiene en su haber un historial digno de Torquemada. Muchos miskitos guardan en su memoria la famosa Navidad Roja en donde el señor Procurador tuvo un papel protagónico y no precisamente defendiendo los derechos humanos de estos indígenas. También han sido numerosos los episodios en que ha dado claras muestras de una personalidad despótica, como cuando disparó ráfagas de ametralladora (arma de uso exclusivo del ejército) a unos pobres empleados de la compañía distribuidora de energía eléctrica que cumplían su deber cortándole el servicio por falta de pago.

Dueño de una personalidad egocéntrica, no admite ningún tipo de críticas y se vanagloria de ser un consagrado escritor merecedor incluso del Premio Nobel de Literatura por un libraco que narra sus aventuras en la guerrilla sandinista.

Ya en el cargo de Procurador ha cometido una serie de irregularidades que van desde asignarse bonificaciones millonarias, que contra su voluntad tuvo que regresar, no se sabe si en su totalidad, así como viáticos y demás gastos no justificados que obligaron, a que interviniera la Contraloría General de la República, no muy a gusto, quienes han tenido una enorme presión para señalar al Procurador.

El experimentado olfato del Procurador le ha avisado de que podría convertirse en un chivo expiatorio, motivo por el cual parece haber puesto pies en polvorosa pues sin que mediara aviso alguno desapareció del panorama; eso sí, dejando instrucciones a sus secuaces de que no le dieran oportunidad al Sub Procurador de que asumiera las funciones que según la ley debe tomar en sus manos.

Ahora la ciudadanía espera el final de este episodio y tal vez en algún momento Rod Serling aparezca con su agraciado tema musical de Turu turu turu turu turu, diciendo: Todo es posible, en la Dimensión Desconocida.

No hay comentarios: